|


|
Las
aves migratorias
vuelan largas distancias y como puedes imaginarte esos viajes son muy
riesgosos y a la vez agotadores. Una de las aventuras más peligrosas
es poder atravesar los desiertos. Estos ambientes son muy calientes y
sobre todo extensos, y a las aves les lleva mucho tiempo desplazarse hasta
esos lugares; llegan a su destino realmente exhaustos. El cambio climático
eleva la temperatura de los desiertos y las lluvias en estos ambientes
son escasas. Sin lluvias la tierra se hace cada vez más seca y
los desiertos se hacen más extensos, de modo que las aves deben
realizar entonces más esfuerzo para llegar a lugares cada vez más
lejanos.
Ciertas especies de aves no deben cruzar desiertos durante sus migraciónes,
sin embargo deben encarar otros desafíos causados por el cambio
climático. Cuando la temperatura aumenta, debido al cambio climático,
la vegetación y los hábitats en algunos lugares también
cambian, como por ejemplo en la tundra. La tundra es un paisaje muy cercano
al Polo Norte, es un lugar muy frío durante todo el año,
y es tan frío que la tierra allí se congela y no pueden
crecer árboles. La tundra tiene el suelo rocoso y cubierto de un
musgo permanente. Las aves se sienten muy cómodas allí y
eligen ese lugar para construir sus nidos. Sin embargo, las temperaturas
más altas están provocando el deshielo del suelo y permitiendo
el crecimiento de árboles donde antes no los había. Esto
significa que las aves no encuentran lugar disponible para criar en la
tundra como lo hacían hasta antes de que comenzaran los deshielos.
|
 |